jueves, 27 de marzo de 2025

El Cabo de Palos

Cabo de Palos
...y se colgaba un mapa de la parte superior de la pizarra y, mientras el maestro iba señalando en él cada punto, los niños íbamos repitiendo Cabo de Trafalgar, Cabo de Sacratif, Cabo de Gata, Cabo Tiñoso, Cabo de Palos... Pues ese, ese es el que ofrece estas vistas hacia las Islas Hormigas, la de Grosa y la Manga del Mar Menor.

martes, 11 de marzo de 2025

Fresias.

 Como cada año, fieles a la cita, las fresias han florecido. Es el ciclo natural de todas las flores, pero éstas... éstas me las sembró mi madre. 


Son detalles, pequeñas cosas que se quedan eternamente en el corazón.





lunes, 24 de febrero de 2025

Los gurumelos y las sevillanas de Valverde

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Comida en una casa de Los Pinos de Valverde, en vísperas de Carnaval. Conversación entre uno de Burgos y una asistente de interpretación de Orlando (Estados Unidos). Por medio, entre otras cosas, una buena tortilla de gurumelos. Ella pregunta qué tiene la tortilla. 
- Gurumelos. Una especie de champiñones salvajes -le dice él.
La de Orlando pone cara de póquer y el de Burgos, intenta aclarar:
Es una seta que se cría en el campo, que tú sales a buscarla y te dicen que está allí, y está; pero tú no la ves.
Ella acentúa la cara de póquer y luego sentencia.
Pues están buenos los champiñones salvajes. Me gustan.- Y todos reímos.
Suena una guitarra y empiezan a cantar una de las sevillanas arraigadas en las entrañas de Valverde:
ME GUSTAN LOS GURUMELOS
Y LOS GUISOS DE FRIJONES,
ALFAJORES Y PESTIÑOS,
PIÑONATES Y PIÑONES;
EL TABEFE Y LOS CALOSTROS
Y LA EMPELLA EN LA TOSTÁ,
LOS PIMIENTOS ENCURTÍOS
ESPETOS DE CARNE ASÁ;
UN PUCHERO DE AGUARDIENTE
CON AGUA DEL BERECILLO,
LAS MUJERES, LA GUITARRA,
 Y EL CANTE POR FANGANGUILLO.
Es una de las letras que hizo José María Castizo Romero, que todos conocemos como Sevillanas de Valverde. Hizo muchas letras para la misma música.  En 2010, con motivo de la conmemoración de los 75 años de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Valverde, se grabó un CD con varios temas musicales que incluía cuatro letras de estas Sevillanas de Valverde cantadas por Manuel Mogeda. Éstas:

domingo, 16 de febrero de 2025

250216 Aquí y ahora. De halcones y palomas...


Dale las vueltas que quieras, pero, al final, tú sabes que conviven la realidad y la fantasía, que la alegría deambula junto a la tristeza, que el invierno apaga las flores para que revivan en primavera, que junto al blanco y al negro hay infinidad de tonos grises y un arcoíris asomando, que la cizaña y el trigo se arrebujan en la misma muela...






jueves, 13 de febrero de 2025

250213_Por tierras de conquistadores

La mañana se despereza con parsimonia.

En la Plaza Mayor las mesas de las cafeterías muestran tostadas extremeñas -aceite, tomate y jamón- y humeantes cafés. A un lado, la monumental estatua de Pizarro. Al fondo, arriba, el sol se estrella contra los muros del impresionante castillo. En lo más alto de la muralla, desde su camarín, majestuosa, la Virgen de la Victoria preside Trujillo.

Esta tierra, Extremadura entera, es tierra de conquistadores. A mí, también me tiene conquistado.

Escucha esta rondena. Es de Orellana.




 

martes, 28 de enero de 2025

Las Xanas. Pedroveya (Quirós)

Dibujo de una Xana.

    No llegué a verlas pero las sentí en las profundidades del barranco que se adivinaba al fondo, oculto en la espesa y rebosante vegetación. Allí abajo estarían, supongo, envueltas en la maleza y el rugir del agua que se intuía saltaba con furia de piedra en piedra.

   A medida que avanzábamos por el tortuoso y empinado camino -en partes excavado en la roca y siempre asomando a impetuosos cortes del terreno-, el desfiladero iba perfilando un entorno mágico; paisajes de ensueño que se enredan en los ojos y penetran en los sentidos, envolviéndolo todo. Inducen a sensaciones que consiguen aislarte del mundo cotidiano y atarte a las entrañas de la autenticidad, de lo puro. Sin darte cuenta, te sobreviene una paz profunda, esencia de ese aparente desorden que allí conforma cielo, tierra, vegetación, agua, colores, olores y el placentero silencio de su ruido. Que no es desorden, sino orden natural del que cada vez nos alejamos más.

   En Asturias a la Naturaleza, se le fue la mano.

Barranco de las Xanas.

   Pues ahí viven ellas, ese encantado entorno es el refugio y hogar de las Xanas.

   Cuando llegamos arriba y barranco y camino se cruzan, me acerqué al arroyo y sentí la pureza del agua en mis manos. Luego pensé que por allí saldrían ellas, las ninfas de agua dulce. Me contaron, leí o inventé, que eran seres de pequeña estatura y singular belleza, que habitan en cuevas, fuentes y barrancos. Hermosos personajes de la Mitología Asturiana que, durante todo el año, se dedican a tejer, con ovillos de hilo de plata y oro, telas que regalan a los pastores la noche de San Juan, cuando por unas horas rompen su encantamiento y fundiéndose con las gentes de las montañas, cantan y bailan danzas ancestrales. Pura magia que atrae y envuelve.

   Sentado sobre una piedra, al borde del camino, el entorno te permite tirar al barranco la mochila de los pesares, liberarte de la sobrecarga oscura, negra, que todos portamos. Ellas, las Xanas, se encargan de transformarlas en aire puro. Allí, las emociones, los pensamientos y los sentimientos se transforman en alegres avatares de luz y color, invitándote al reencuentro con los pliegues olvidados del alma. Serenidad. Firmeza. Sosiego. Paz.

    

   Luego, ligero de equipaje, tras atravesar todo el desfiladero que discurre por el barranco de las Xanas o Viescas y llegar arriba, a Pedroveya, otro encanto aguarda: una excepcional comida (pote de berza, fabes, compango, cabrito, ternera, todo bien regado, y postres hechos a fuego lento), y la mejor compañía. María José, Paco, Concha, Julio, Félix: gracias. Inolvidable. Para repetir quince o veinte veces. Y os advierto, amenazamos con volver.